11.7.09

Sectarios visualizadores
















Después de tanto tiempo podría hablar largo y tendido de estos días tan movidos en Madrid, de las pesadillas y malestares provocados por temas de contratos, alquileres y compañeros de piso; de lo que uno se puede llegar a gastar con tal de no estar solo en casa y tener que lanzarse a la calle y quedar con la gente para comer, cenar o tomar cañas; de lo mucho que alguien como yo puede echar de menos a su familia, su casa y su entorno; de mi búsqueda de trabajo, de la exposición de Annie Leibovitz, de la visita de mis amigas las Walpurgis, con las que hemos compartido risas, bebidas y conversaciones de todo tipo, o incluso de mi primera visita al desfile del día del Orgullo Gay, el cual terminó fatal y al que no pensamos volver ni por asomo por más de una razón. Hay que ver la de cosas que podría relatar aquí, pero me voy a quedar sólo con una que aún no he enumerado.

Sabéis de sobra lo mucho que odio los fenómenos sociológicos a los que se apunta todo el mundo, como en su momento fue “El código Da Vinci” o como está siendo ahora la trilogía “Millennium” de Stieg Larsson (me supera). Pues bien, pulula por ahí uno de esos libros borreguiles que está leyendo media humanidad llamado “El secreto”. Sinceramente os digo que no sé ni por quién está escrito, pero es que no me interesa lo más mínimo. El libro, que no viene a ser otra cosa sino uno de autoayuda, habla más o menos de lo positivo que hay que ser en esta vida aunque te echen del trabajo y te encuentres en la calle por no poder pagar la casa, por decirlo de algún modo. Según el escrito, tienes que visualizarte a ti mismo haciendo o consiguiendo las cosas que quieres, y de ese modo el universo se pondrá en marcha para dártelo. Así de fácil. Como norma para todos los que lo leen (es decir, para los miembros de esta secta satánica) se especifica que no hay que aguantar a personas que te resten, a personas tristonas, a personas que tengan problemas o a personas que lo vean todo negro. En lugar de animarlas y apoyarlas en sus malos momentos lo que uno tiene que hacer es desprenderse de ellas. O sea, que tú tienes un amigo que atraviesa un mal bache, y además de decirle que sea tan feliz como si llevara unas bolas chinas metidas todo el día por ahí abajo, tienes que darle largas para que no te reste a ti nada. Estos sectarios son la mar de egoístas, oiga.

Somos muchos los que vemos siempre el vaso medio vacío, pero no por negatividad, sino por realismo, y está claro que siendo negativo todo te va a parecer mal, por eso a ninguno de nosotros nos gusta pensar así (yo el primero), y ahí es cuando me apoyo en la teoría del realismo, no sé si me explico. Cuando pasas 10 entrevistas y de ninguna te llaman, yo no sé vosotros, pero a mí no me sale estar súper feliz y contento, máxime cuando ahora tengo que pagar un alquiler de un piso con mi pareja. ¿Eso es ser negativo? Cuando una amiga termina una carrera hace 6 o 7 años y, tras intentarlo, no la llaman de ningún sitio para trabajar, tampoco creo que tenga las mismas ganas de sonreír y sentirse fabulosa. ¿Eso es porque es negativa? Y cuando alguien está súper ilusionado con conseguir algo y casi se ve ya teniéndolo y, al final, no lo logra, ¿no debería haberlo logrado tras haberse visualizado con ello y haber tenido una actitud positiva, tal y como dicen estos gilis? Pues parece que no funciona mucho, ¿no?

Yo, en esta ciudad en la que uno tarde o temprano acaba teniendo momentos de soledad, he visto con mis propios ojos como una supuesta amiga de toda la vida me ha dado largas a la hora de apoyarme en un pésimo momento en el que además, por motivos de trabajo, mi novio no se encontraba a mi lado. Y hablando con mi mejor amigo por teléfono hace unos instantes me ha contado una historia similar que le ocurrió a él mismo hace unos días con otro amigo suyo, que se desentendió totalmente de los problemas del otro.

Sin duda alguna, dos de los ejemplos (además, cercanos a mí) más demenciales que he escuchado han sido los que narro a continuación. La amiga de un amigo mío tiene en su casa enmarcada la foto de Míster Alicante. Al preguntarle el motivo, la chica contesta que lo tiene puesto allí para verlo todos los días y que la ayude a visualizarse a sí misma con un novio clavadito a él. Hace más de 1 año que sigue esperando… Otra me confesaba recientemente que el día que su novio (empresario) se levanta de bajón no consigue ningún contrato, pero que el día que él se levanta súper-o-sea-positivo, se toma un café, se ríe con un capítulo de “Friends” y se relaja en el sofá, automáticamente le caen 3 o 4 contratos. I CAN’T!!! Todos son lectores asiduos del libro, del que aseguran que no te lo pueden dejar, sino que te lo tienes que comprar tú y consultarlo cuando tengas un día de estar hasta el coño de todo. ¡Justo hasta donde yo estoy de ellos!

¿Qué está pasando? ¿Vamos a dejar que un triste libro gobierne nuestras vidas? ¿Vamos a tener tan poquita personalidad como para permitir que ese libro haga que las relaciones con las personas de nuestro entorno cambien bruscamente? Sinceramente, Aimee Mann siempre me recuerda por qué soy tan fan suyo desde que tituló su último disco con el nombre de “Fucking smilers” en dudoso honor de todas esas personas tan fantásticas y divinas que siempre te están jodiendo con comentarios tipo “¡¡¡Ay, venga, tienes que ser súper positivo, que no tienes tantos problemas, hombre!!!”. Por ser positivo, queridos míos, no es que las cosas te caigan del cielo, sino que las ves de distinto modo y todo te resbala más, pero ni tan feliz como una perdiz ni tan amargado como un limón. Realista y punto. Tan sencillo como eso, y no hace falta que te lo diga un libro.

25.6.09

Everything changes




















Cuando esto se publique ya llevaré tres días en Madrid...

En este casi mes y medio que he pasado en mi tierra, el tiempo ha transcurrido todo lo rápido que uno nunca quiere, disfrutando del único sonido de los pájaros y de alguna vecina que sale a la calle y se pone a hablar con la de enfrente. Comiendo las ricas comidas de mi madre y viendo a mi padre hacer zapping sin parar por las noches. O pasando los fines de semana en nuestra casa de campo, donde siempre hay unos 10 grados menos, y bajando a la playa, que nos pilla cerquísima, no sin antes deleitarme con los productos extranjeros que tienen los supermercados locales, como ya escribí hace días. También montando mi piscina de cada verano y tomando el sol en la terraza sin pasar un ápice de calor. Este año con la compañía musical de Morrisey y Alphabeat. ¿Y qué me decís de reunirte con tus amigas algunos viernes o sábados para cenar y hablar sin pausa mientras caen botellas y botellas de tinto de verano? O de conducir tu coche e irte de paseo al centro, al cine o de compras con tu hermana y tus sobrinos. O echarle una mano a tus padres en el trabajo e ir de visita los martes por la noche a casa de tus padrinos, que como tienen un restaurante siempre acabas cenando allí de lo lindo. Es todo inmejorable y digno de echar de menos. Cómo no...

Como estoy escribiendo esto antes de emprender el viaje, no puedo hablar demasiado de la gran ciudad, salvo que recibiremos la visita de mis amigas las Walpurgis (otrora conocidas como Sauron y Caipirinha) y que con ellas viviré mi primer día del orgullo gay. Ah, y también que no puedo perderme la exposición de una de mis fotógrafas favoritas, Annie Leibovitz. Tengo ganas de reencontrarme con la gente de Madrid, con Miss Ketchup y María del Mal, con la Reina Pandora y consorte, con Lily y Fabs, con Mr. Grieves, incluso con la gran Best Bitch con la que he recuperado el contacto tras 6 estúpidos años y que se va a dejar caer por allí también para quedarse en casa de unos amigos suyos, ocasión que si Dios quiere aprovecharemos para vernos. Y, como no, de ver al que te cuento, que ya ha pasado mucho tiempo desde que me vine para atender diversos asuntos. Aquí dejaré todas y cada una de mis comodidades, tales como mi equipo de cine en casa, mi inmensa colección de dvd's y música, mis bellas Barbies, mi aire acondicionado por todas partes y mis fines de semana en aquella casa de campo a la que tanto aprecio le tengo y de la que me cuesta horrores despedirme cada vez que tenemos que regresar al pueblo. Y horrores me está costando igualmente dejar todo esto atrás.

Me espera la capital del Reino una vez más, y en esta ocasión me llevo casi casi la totalidad de mi armario en un par de maletas a punto de explotar. Siento vértigo y miedo, cómo no lo iba a reconocer. Ya me ha llegado el turno de pagar el alquiler del piso porque el compañero de Gunillo ya ha desalojado la casa para ocupar la que ha comprado. Voy a ser pseudo propietario... ¡justo cuando el extracto de mi cuenta bancaria está prácticamente en bragas! Menudo panorama, yo y mis pésimas planificaciones de futuro. No dejaré de seguir buscando trabajo allí, aunque muy a mi pesar tendré que mirar ya cualquier cosa, todo aquello en lo que no pensaba trabajar tendré que incluírlo ahora en la lista., maldita sea Y septiembre está a la vuelta de la esquina, el último mes en el que cobraré el paro, por lo que la sensación de nervios es aún mayor. ¿Qué me espera a la vuelta de la esquina? De momento muchos sentimientos encontrados, pero allá vamos, al mundo de los mayores. Y que sea lo que tenga que ser.

PD: Actualizaré en cuanto pueda, porque en la casa de Madrid no tenemos aún Internet y tengo que depender de los locutorios que nos rodean.

22.6.09

Princesas caídas

Me encantan las revisiones de cosas que forman parte de la cultura popular, en este caso de los cuentos infantiles. Estas obras tienen como objetivo situar a distintos personajes de cuentos de hadas en el mundo actual. En todas las imágenes, las princesas han sido ubicadas en escenarios que expresan sus conflictos. El "... y fueron felices" se transforma en un resultado realista que trata asuntos actuales. Las fotografías son de Dina Goldstein.

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Cenicienta y sus problemas con el alcohol.

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Blancanieves hasta el coño de tanto frotar.

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Rapunzel quimioterapéutica.

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La Bella Durmiente y el envejecimiento de su mundo.

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No tan "ita" esta Caperucita Roja...

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Yasmín en su salsa.

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¿Alguna duda de por qué se llamaba Bella?


18.6.09

Foreign affair

Estoy tan obsesionado con el continente en el que vivo, que descubrir en un supermercado próximo a nuestra casa de campo que venden productos importados para satisfacer a todos los guiris que viven allí (normal, tratándose de un soleado pueblo con playa) me hizo la persona más feliz del mundo, amén de hacerme sentir como si estuviera comprando en el extranjero y traerme reminiscencias de los supermercados checos y alemanes. Ay, y es que algunos estarán como locos con la cultura asiática (que tampoco me desagrada pero creo que ya está muy vista), ¡pero a mí que no me quiten Europa!

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Cerveza checa, riquísima y enorme.

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Romántica cerveza aromatizada con tequila.

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Coca-Cola de cereza, o cómo beberse un Kojak.

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7Up de cereza, jamás visto por estos lares.

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Más que cerveza de gengibre, refresco con sabor a ídem y limón.

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Nuevas variedades de Kit-Kat raramente vistas, ¡y extremadamente riquísimas!

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Dairy Milk de Cadbury, chocolate con trozos de frutas y nueces.

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Chocolatina rellena de caramelo.

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Totalmente prescindible y de pésimo sabor, pero con un nombre y envoltorio chulísimos.

15.6.09

Mailing deluxe

Este es mi correo postal de hoy...

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¡A buenas horas me encuentro yo en el paro tras la inauguración de la primera tienda Prada para hombre en Madrid, maldita sea mi estampa!


Mientras no vienen nuevos tiempos de bonanza atesoro las otras cartas que me han enviado de parte de Miuccia...

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10.6.09

Copiones 2










Demi Moore / Britney Spears / Christina Aguilera














Black Cat / Christina Aguilera











Vampira / Elvira











New York Dolls / Nancys Rubias

Para más copiones, pincha aquí.

8.6.09

Con lo fácil que sería...














... que Lourdes María dejara de parecer el vivo retrato de Frida Kahlo.